Riesgo 1:
Débil |
En la mayoría de las vertientes el manto nivoso está bien estabilzado. |
Excepcionalmente, sólo pueden desencadenarse aludes en algunas pendientes muy propicias (*). |
Las excursiones y el descenso con esquís son posibles casi sin restricciones. |
Riesgo 2:
Limitado |
En algunas pendientes (**) suficientemente propicias a los aludes, el manto sólo est moderadamente estabilizado. En el resto, está bien estabilizado. |
Se pueden desencadenar aludes sobretodo por sobrecargas fuertes (***) y en algunas pendientes cuyas caractersticas se descríben normalmente en el boletín. No se esperan salidas espontáneas de aludes de gran amplitud. |
Las excursiones deben realizarse con previa planificación. Se recomienda prudencia a la hora de elegir los itinerarios, evitando, en lo posible, las vertientes inclinadas con la orientacin y la altitud que se indican. |
Riesgo 3:
Notable |
En numerosas pendientes (**) suficientemente propicias, el manto sólo está moderada o débilmente estabilizado. |
Se pueden desencadenar aludes incluso por sobrecargas débiles y en numerosas pendientes cuyas características se describen habitualmente en el boletín. En ciertas situaciones son posibles algunas salidas espontáneas de aludes de dimensiones medias y a veces grandes. |
Deben evitarse las vertientes inclinadas en las orientaciones y altitudes que se indican. Se requiere mucha experiencia y una gran capacidad de apreciación del peligro de aludes. |
Riesgo 4:
Fuerte |
En la mayoria de las pendientes (**) suficientemente propicias a los aludes, el manto nivoso está débilmente estabilizado. |
Se pueden desencadenar aludes incluso por sobrecargas débiles en la mayoria de las pendientes suficientemente propicias a los mismos. En ciertas situaciones, son posibles numerosas salidas esponátneas de aludes de dimensiones medias y aveces grandes. |
Las excursiones tienen que limitarse a las zonas con pendiente moderada. Es posible que la parte baja de las pendientes est igualmente expuesta al peligro de aludes. |